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Hita, "un viaje en el tiempo"

Un paseo por las calles de Hita (Guadalajara) nos sumerge en el encanto especial de uno de esos lugares capaces de trasladarnos en el tiempo, nos adentra en la historia grande y rica de una pequeña villa, alcarreña citada ya en el Poema del Cid y cuya relevancia tiene mucho que ver con su situación geográfica. El cerro de Hita era atalaya de vigilancia utilizada por los romanos sobre la calzada de Mérida a Zaragoza
Después de la reconquista del año 1085 llevada a cabo por el rey castellano Alfonso VI siguen conviviendo en Hita cristianos, judíos y musulmanes. En el siglo XIV, la población judía tenía ya el control económico de la villa gracias sobre todo a la producción vinícola. Esa pujanza llevó a Pedro I a situar el castillo de Hita como un centro de recaudación de impuestos a cargo del judío Samuel Leví.
También en el siglo XIV ve la luz una de las obras más relevantes de la literatura medieval, el Libro del Buen Amor, escrito por Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita. Además, se produce otro hecho trascendental para el devenir de la villa, la llegada de la familia alavesa de los Mendoza como nuevos Señores de Hita. En el siglo XV, e l marqués de Santillana , Iñigo López de Mendoza, reconstruye el castillo y fortifica la población de Hita. Fue un noble poderoso dedicado muy especialmente a impulsar las artes y las ciencias. Pero en los últimos años de ese mismo siglo comienza el declive con la llegada de los Reyes Católicos y la expulsión de los judíos, que dejaron huérfanos todos los sectores productivos y la estructura administrativa del pueblo. En esta época Hita contaba con 3 iglesias y 2 sinagogas.
Durante la guerra de la Independencia, Hita también fue escenario destacado de batallas. Las guerrillas de Juan Martín, el Empecinado, encontraron en el relieve de la zona un marco idóneo para combatir a las tropas francesas en su paso hacia el centro de la península.
En todo caso, la riqueza monumental de Hita sufre su golpe más importante en la Guerra Civil española. Su situación estratégica fue la clave de su apogeo y también la causa de su destrucción. Se convirtió en frente de batalla durante toda la contienda y la villa quedó prácticamente arrasada. El casco urbano quedó en zona republicana y las tropas sublevadas en los alrededores, en el cerro de «La Tala» y en los de Padilla de Hita. Aún se aprecian los restos de trincheras en el cerro de Hita y en muchos lugares del término municipal.
La artillería y los bombardeos de la aviación acabaron casi por completo con casco urbano, incluida la iglesia de San Pedro y buena parte de la iglesia de San Juan; los milicianos republicanos volaron la puerta de la muralla para que pudieran acceder al centro del pueblo los vehículos, además destruyeron gran parte del patrimonio religioso de las iglesias. Algunas imágenes, como la talla gótica de la Virgen de la Cuesta (patrona de Hita), fueron escondidas y salvadas por vecinos del pueblo.
Después de la guerra, la llamada Dirección General de Regiones Devastadas, en lugar de reconstruir, optó por hacer barrios nuevos bajo las murallas y terminó de echar abajo lo poco que seguía en pie. La posguerra y la emigración marcaron el devenir de Hita en la primera mitad del siglo XX; en los años 60 se contabilizaban unos 600 vecinos, prácticamente la mitad de los que tenía al comienzo de siglo.
El año 1961 llega otra fecha clave en su historia reciente; el profesor Manuel Criado de Val crea el Festival de Teatro Medieval de Hita. El 23 de diciembre de 1964 la Villa de Hita es declarada Conjunto Histórico, además por esas fechas se procede a la restauración de la puerta de Santa María.
En los años 70 se comienza la construcción del Palenque así como la restauración del tramo correspondiente de la muralla, mientras también se comenzaba a pavimentar alguna calle y se instalaba el alcantarillado urbano.

En el último cuarto de siglo se pavimenta una gran parte del casco urbano, se procede a la reconstrucción de tres tramos de la muralla, la llamada “Casa del Arcipreste” y las ruinas de la iglesia de San Pedro.
En la arciprestal Hita, “la villa del alto cerro, de la medieval algarabía, de los perfiles sorprendentes y luminosos”, así definida por Antonio Herrera Casado, cronista oficial de Guadalajara, viven hoy 400 vecinos. La localidad comparte los cambios demográficos de la época y las connotaciones singulares que implica su cercanía a Madrid y a Guadalajara.
La fuente de subsistencia tradicional sigue siendo la agricultura, aunque en menos medida que en el pasado. “Hay que tener en cuenta que estamos a poca distancia de dos ciudades importantes, Guadalajara y Madrid a la que acuden diariamente vecinos del pueblo a trabajar”, señala el alcalde de esta localidad alcarreña, Alberto Rojo.
Hita se encuentra en la comarca agraria de la Alcarria Alta, el cereal es el cultivo más extendido, sobre todo la cebada. Además, en la vega del río Badiel empieza a cobrar fuerza el cultivo del espárrago triguero, cuya calidad y productividad permiten dar ocupación a un número importante de personas en la época de recogida; una circunstancia que está atrayendo también a población inmigrante. La construcción también está presente en la localidad, con varias empresas que dan trabajo a una veintena de personas.
El sector turístico se perfila como uno de los elementos dinamizadores de la economía de Hita, aunque todavía su actividad es relativamente escasa. Los encantos y riqueza monumental que aún conserva y la relevancia incuestionable de su Festival Medieval deben ser los grandes argumentos en los que se asiente ese crecimiento del sector turístico. Sin olvidar que además el año del IV Centenario está contribuyendo a acercar visitantes hasta la villa del Arcipreste.
Alberto Rojo destaca la “gran inversión para atraer al turismo, que ya está dando sus frutos”. Es reciente la apertura de dos restaurantes, nueve casas rurales y un obrador de dulces artesanos y tradicionales.
La gastronomía es otro de los focos de atención para el turista; en la zona se pueden degustar platos tradicionales como las migas castellanas, higadillos y caldereta, pero destaca por encima de todo el cabrito asado.
El alcalde cree que Hita “es todavía una perla por explotar desde el punto de vista turístico”, aunque en los dos últimos años se ha observado una evolución muy positiva y esperanzadora, que ha recibido un gran empuje gracias a la inversión privada.
En Hita, encontramos el taller de cerámica de Felisa Rojo, que representa las figuras típicas de la zona, casi siempre adornadas con motivos medievales.
Aunque la Guerra Civil dejó derruido el pueblo, sus monumentos y sus obras de arte, Hita conserva un encanto indiscutible. Por ejemplo algunos lienzos de la muralla que rodeaba la villa y ascendía ladera arriba hasta el castillo; la mandó construir en 1441 el marqués de Santillana y en sus quiebros aparecen torres cilíndricas macizas llamadas también “cubos”.
Una de sus puertas, la de Santa María, es la única de las tres originales que está en pie; aunque reconstruida, es ahora una bella muestra de la arquitectura militar del siglo XV. El escudo heráldico que preside la puerta simboliza el poder de la nobleza de la época, en este caso el del propio marqués de Santillana, Señor de Hita.
Al entrar por la Puerta de Santa María se accede a la plaza Mayor o del Arcipreste, delimitada por soportales y casas típicas con fachadas de ladrillo de estilo mudéjar. Viviendas que encontramos calle arriba, camino de las ruinas de la iglesia de San Pedro, donde los hidalgos de Hita instalaban sus sepulcros en el siglo XVI; frente al altar todavía se puede ver la del que fuera alcaide de la fortaleza de Hita, Fernando de Mendoza, aunque la mayoría de las lápidas fueron trasladadas a la iglesia de San Juan, que encontramos un poco más arriba, en la misma calle; es de estilo gótico mudéjar y lo más interesante es el artesanado mudéjar del siglo XVI de una de sus capillas formado por casetones hexagonales.
Después de la reconquista llevada a cabo por el rey Alfonso VI ,continuaban conviviendo en Hita judíos, cristianos y musulmanes.
Una senda nos lleva desde ese lugar hasta la cima del cerro, en la que aún se aprecian restos del antiguo castillo . Pasada la Edad Media perdió la importancia estratégica de siglos anteriores y el desuso lo convirtió en cantera para otras construcciones. Las guerras acabaron derrumbando las pocas paredes que quedaban en pie. Aún así quedan algún paño de su recinto exterior y las paredes de la que fuera Torre del Homenaje.
Pero sobre todo, llama la atención en ese lugar el amplio paisaje que desde él se domina, con la sierra norte de Guadalajara como fondo magnífico de la estampa. Desde ahí se distinguen claramente una treintena de localidades, toda la vega del Henares desde Jadraque (incluido su castillo) hasta Torrejón y Alcalá de Henares, unos 60 kilómetros de vega y una extensión de más de 1.500 kilómetros cuadrados. Incluso si el día es muy claro se pueden ver edificios significativos de Madrid. En lo alto del cerro hay un vértice geodésico. También se pueden contemplar restos de trincheras de la Guerra Civil.
El Palenque de Hita se encuentra bajo las murallas entre el casco antiguo y la zona nueva del pueblo. Es utilizado para la celebración de los torneos en el Festival Medieval y como plaza de toros.
El lugar donde se asienta fue expropiado tras la Guerra Civil con el fin de construir viviendas. En la década de los 70 se explanó para servir como escenario de los torneos. Posteriormente fueron construidas parte de las gradas de piedra. En los años 80 se terminaron de construir las gradas y se acotó el recinto. Unos años más tarde fueron instaladas las barreras para permitir su uso como plaza de toros.
El casco histórico de Hita cuenta además con otro punto de interés, las cuevas que perforan la villa, en las que se criaba y guardaba el vino en la Edad Media. En la actualidad se contabilizan más de ochenta bodegas, que forman un auténtico laberinto con corredores superpuestos de hasta tres niveles. Hoy muchas de estas bodegas se encuentran sepultadas, otras están en propiedad de particulares y algunas pueden ser visitadas durante el Festival Medieval. El Ayuntamiento tiene una bodega debajo de la muralla que puede visitarse en las rutas que organiza la oficina de turismo. Destacan los conciertos de música medieval que se organizan en éstas. En octubre de este año se cumple la quinta edición de estos conciertos que ya empiezan a adquirir renombre.
En la parte más alta se encontraban los llamados bodegos, o cuevas-vivienda de origen árabe. Son recintos mucho más amplios y muy pocos se encuentran bien conservados.
La «Casa del Arcipreste» es un edificio de nueva construcción levantado sobre las ruinas de otro edificio similar conocido como casa del Arcipreste pero que en realidad era una de las pocas casas señoriales de gran tamaño que quedaron en pie tras la Guerra Civil. Parte del antiguo edificio (la parte izquierda y el patio) fue expropiado en 1973, aunque el deterioro progresivo hizo que se optase por reconstruirlo por completo.
En la planta baja, además de la oficina de turismo, se encuentra el Museo que recogía diversas cerámicas y monedas y varios objetos recogidos en Hita. Desde mayo, adquiere una nueva dimensión y el alcalde lo define como “un centro de iniciativas diversas no sólo para Hita sino para la comarca y la provincia”. Se han inaugurado dos salas etnológicas, en las que se describen los modos de vida y las costumbres, con los enseres que se han utilizado en labores cotidianas de casa o para el trabajo en el campo. Además, otra sala dedicada a la arqueología que abarca desde la Prehistoria hasta la Edad Media y un salón de actos, destinado sobre todo a conferencias en el que se exhiben todos los carteles que se han editado en los Festivales Medievales.
Aún dentro del término municipal de Hita, y muy próximo a Torre del Burgo, encontramos los restos del Monasterio de Sopetrán, de origen visigodo, en el que se conservan restos de origen medieval y arquerías de estilo herreriano en su claustro. Fundado en el año 611 por el rey Gundemaro y reconstruido varias veces, la última en 1372 cuando el arzobispo de Toledo, don Gómez Manrique, entregó el lugar a la Orden de San Benito.
Con los benedictinos alcanzó un notable esplendor al amparo de los favores de los Reyes, hasta que en el siglo XIX la desamortización de Mendizábal sacó a subasta pública el monasterio en 1836; tenía entonces menos de 12 monjes por lo que fue suprimido y todas sus pertenencias pasaron a ser bienes del Estado. Sólo nueve años más tarde fue adjudicado por un precio muy inferior al que se puso de salida; en 1947 el lugar había sido completamente expoliado y apenas quedaba de él un solar y las paredes maestras.
De todos modos, aún entre las ruinas es perceptible hoy el sosiego y la paz que destila Sopetrán.
Las características del cerro de Hita como cerro testigo de la meseta alcarreña y su enclave entre los valles de los ríos Badiel y Henares han hecho de Hita un lugar destacado en la Historia.
El valle del Henares es el camino natural entre el centro y el nordeste de la península ibérica y desde el cerro se domina ampliamente este valle desde Jadraque hasta Alcalá de Henares, unos 60 kilómetros de vega y una extensión de más de 1.500 kilómetros cuadrados.
Ya se menciona a Hita en el Cantar del Mío Cid, en la Leyenda de los Siete Infantes de Lara y en la «Vida de Santo Domingo» de Gonzálo de Berceo. El Señor de Hita Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana, fue un hombre impulsor de las artes. Por Hita han pasado reyes (Isabel y Fernando) y emperadores (Carlos I)(1). En Hita se entremezclan las batallas, las construcciones militares o las disputas urbanas por un lado, y la lírica, la cultura o la convivencia por otro. Desde hace más de dos mil años hasta hoy en día son muchos los siglos de esta contradictoria «poesía».
La situación de Hita ha marcado su historia desde sus orígenes hasta el Siglo XX, su situación originó su apogeo y su situación generó su declive. Las guerras y batallas hicieron de Hita un lugar estratégico importante, las mismas que más tarde provocaron su destrucción.
El nombre de Hita, en castellano antiguo Fita, proviene del latín ficta. Su significado es lugar resaltado.
No hay datos históricos de Hita hasta la época musulmana aunque es de suponer según muchos autores que la importancia de Hita viene de bastantes siglos atrás.
Por los restos encontrados en la zona, se presupone que desde la prehistoria ya hay población en los alrededores de Hita. Han aparecido algunos restos del Paleolítico y del Neolítico y escasos de la Edad del Bronce. Posteriormente serían los celtíberos, tribus olcades, los que ocuparan Hita hasta la llegada de la romanización
Los romanos instalaron en Hita un punto de vigilancia de la calzada romana que unía Mérida y Zaragoza. Antonino Pío menciona, en su itinerario romano, un lugar llamado Caesada 16 millas arriba de Arriaca (Guadalajara).
La localización de la Caesada romana en la ubicación actual de Hita es un tema en el que los historiadores no coinciden plenamente. Algunos la sitúan en las cercanías de Espinosa de Henares basándose principalmente en los restos encontrados. Sin embargo analizando en conjunto todos los datos, la situación y la posible ruta de la calzada romana, todo apunta a situarla en el cerro de Hita.
Dentro de la estructura romana, Caesada estaba incluida dentro de Hispania Citerior y posteriormente en la Hispania Tarraconense. La población hispano-romana siguió creciendo hasta la llegada de los árabes.
Tras la presencia romana es de suponer que Hita tendría una influencia de los visigodos y del inicio de la cultura cristiana proveniente de Toledo, sin embargo existen escasos vestigios de esa época. En el año 611 comenzaron las obras del monasterio de Sopetrán junto a la ermita del mismo nombre. Fueron iniciadas por el rey Gundemaro y terminadas por el también rey visigodo Chindasvinto, estando en pie poco tiempo pues fue destruido por primera vez en el año 728 por los árabes.
Tras la entrada de las tropas árabes en España, el cerro de Hita es conquistado en el año 712 por Witiza. Pocos años después en las cercanías de Hita, entre el pueblo y lo que hoy es Torre del Burgo, en un cerro llamado Sabatrán, instala su cuartel general el moro rebelde Saquía. Enfrentado con Abderraman era poseedor de grandes extensiones de tierras al sur de Toledo.
Hita se encontraba durante la mayor parte de está época de dominación árabe en la zona fronteriza de Al Andalus, La vida militar fue por tanto importante en la zona, creándose puestos de vigilancia para controlar las incursiones cristianas en la zona. En el cerro de Hita se instalaría un «hisn», una torre de vigilancia, probablemente sobre otras defensas ya existentes de épocas anteriores, siendo la base del castillo. Con la fortificación la población siguió creciendo, fundamentalmente de componente mozárabe, pero con importantes asentamientos de colonias hebreas que daban fe de la prosperidad del lugar.
Hita fue reconquistada en el año 1085 por las tropas de Alvarfáñez, capitán de Alfonso VI, con lo que Hita pasa a formar parte de la corona de Castilla. Con el fortalecimiento de su castillo -de cara a las ofensivas morávides y almohades- y su variada población -cristiana, judía y árabe- está es la época de mayor apogeo de Hita, siendo una de sus principales fuentes de riqueza la producción vinícola. Sus tierras se extienden desde el río Henares hasta el río Tajuña. Es creado su Concejo y es la cabecera de su Común de Villa y Tierra -las estructuras existentes en esa época- llegando a tener su propio Fuero recibido en 1256 de Alfonso X.
La importancia de la villa y su floreciente comercio es tal que Pedro I instala en el castillo de Hita uno de sus puestos de recaudación de impuestos a cargo del judío Samuel Levi.
En 1119 la reina doña Urraca donó Hita a su yerno Fernando García (de Hita). En 1274 es la hija de Alfonso X, la infanta doña Berenguela, la Señora de Hita, sucedida por su sobrina la infanta doña Isabel, hija de Sancho IV. Posteriormente pasó a formar parte de la familia de los Orozco y después de los Mendoza.
Por Hita han pasado reyes, señores y grandes personajes de la Historia; su atalaya ha servido para vigilancia y defensa de la zona, y se podría decir que la vida militar ha marcado la trayectoria del lugar desde sus orígenes. Sin embargo la villa de Hita es conocida mundialmente gracias a un clérigo, a un poeta que ni siquiera se sabe si realmente existió.
El «Libro de Buen Amor» es una de las obras más importantes de la literatura española lo que hace que sea estudiada en todo el mundo. Hay tres manuscritos, dos datados en 1330 y el otro en 1343. El libro cuenta con 1728 estrofas y un prólogo en prosa.
Del autor del «Libro de Buen Amor» tan sólo se sabe lo que él mismo cuenta en su libro desconociéndose si se ajusta a la realidad. Cuenta que es Juan Ruiz, Arcipreste de Hita y que es de Alcalá, sin indicar si se trata de Alcalá de Henares, Alcalá de Guadaira... En cualquier caso es conocedor de la tierra de Hita y sus alrededores. Este poeta y eclesiástico vivió entre finales del siglo XIII y mediados del siglo XIV.
Sobre el autor existen muchas teorías. Desde admitir lo que cuenta en su obra en la que hace de protagonista, hasta que es un seudónimo bajo el que se encuentra el cardenal Gil de Albornoz parodiado en el libro.
La familia de los Orozco eran los dueños de la tierra de Hita así como de otras muchas posesiones de la provincia. Íñigo López de Orozco luchó en la batalla del Salado, fue favorecido por Alfonso XI y Pedro I, Su hijo (también llamado Íñigo López de Orozco) posteriormente se pasaría al bando de Enrique II de Trastamara, y Pedro I le confiscó todos sus bienes, entre ellos los señoríos de Hita y Buitrago. Tras la Batalla de Nájera el rey Pedro I le ejecutó. La hermana de Íñigo, Juana de Orozco se casó en 1340 con Gonzalo Yáñez de Mendoza, el primero de la familia alavesa de Mendoza en llegar a las tierras de Guadalajara. Su hijo Pero González de Mendoza fue el que recibió, tras el asesinato de su tío, los bienes de los Orozco incluyendo las tierras de Buitrago e Hita, entregadas por Enrique II en 1368 antes de asesinar a su hermanastro Pedro I.
Pero González de Mendoza llegó a ser mayordomo mayor del Rey Juan I por el que sacrificó su vida en la batalla de Aljubarrota. Estuvo casado en segundas nupcias con Aldonza Fernández de Ayala. Su hijo Diego Hurtado de Mendoza, almirante de Castilla, heredó el mayorazgo que instituyo su padre en 1370 con las villas de Hita y Buitrago y sus extensos territorios.
El sucesor de Diego Hurtado fue su hijo Íñigo López de Mendoza, primer Marqués de Santillana. Este Señor de Hita y Buitagro fue aumentando aun más sus territorios hasta convertirse de hecho en el dominador de gran parte de la actual provincia de Guadalajara incluida la capital. Jugó un papel importante en las disputas políticas y bélicas por el trono de Castilla yendo a refugiarse a Hita siempre que la necesidad lo requería. Ya que aunque Hita era un importante punto estratégico pero no defensivo, en 1441 se encargó de levantar, junto al concejo de Hita, la muralla que ha perdurado hasta nuestros días. Una de las puertas de la muralla, la de Santa María, en la que dejó estampadas sus armas, es un bonito ejemplo de la arquitectura militar de la época. El Marqués fue un hombre amante de las artes, son famosas sus Serranillas. Su devoción hacia la Virgen le hizo revitalizar el monasterio de Sopetrán dotándolo de obras de arte como las tablas de Sopetrán, hoy en el museo madrileño de El Prado.
A toda su extensa descendencia la dejó bien colocada. Su primogénito Diego Hurtado de Mendoza además de Señor de Hita y Buitrago obtuvo el título de Duque del Infantado por su ayuda a los Reyes Católicos. Íñigo López de Mendoza fue nombrado Duque de Tendilla. De entre todos sus hijos es de destacar Pedro González de Mendoza, mas conocido como el Cardenal Mendoza. Fue párroco de Hita a los nueve años y más tarde siendo Gran Cardenal de España tuvo gran influencia con los Reyes Católicos, siendo decisivo en momentos históricos como el descubrimiento de América, llegando a ser considerado "el tercer Rey de España".
La llegada al trono de los Reyes Católicos supuso la estabilidad política de Castilla el fin de las guerras y batallas que dieron a Hita su importancia.
La convivencia pacífica de moros, judíos y cristianos en el cerro de Hita también estaba a punto de llegar a su fin. Con la expulsión de los judíos en 1492, se comenzó a fraguar la decadencia de Hita.
En esta época Hita contaba con 3 iglesias y 2 sinagogas.
Los judíos controlaban toda la economía de Hita (tenían hasta dos sinagogas) y a su marcha dejaron huérfanos todos los sectores productivos e incluso la estructura administrativa del pueblo.
Los amplios cultivos de viñedos y la producción de vino en sus numerosas bodegas (de gran calidad que hasta estaba reconocida con su propia "denominación de origen") fue descendiendo.
La guerra de la Independencia también utilizó la comarca de Hita como escenario. Las guerrillas dirigidas por Juan Martín el Empecinado contra las tropas francesas, se centraron en esta zona alcarreña ideal por su relieve para atacar a las tropas en su paso hacia el centro de la península.
Hita estuvo Incluida en el Señorío de Mendoza y Osunas hasta el siglo XIX.
A continuación se transcribe el texto completo de una enciclopedia que describe la villa de Hita así como el arciprestazgo a principios del siglo XX. Obtenido en parte a su vez del diccionario de Madoz:
Hita. Villa con Ayuntamiento en la provincia de Guadalajara, partido judicial de Brihuega, audiencia territorial de Madrid, c. g. de Castilla la Nueva, diócesis de Toledo. Situada en forma de anfiteatro a la falda de un cerro, en cuya cúspide hubo un castillo ya derruido; goza de buena ventilación y clima templado, siendo las enfermedades más frecuentes, fiebres biliosas y disenterias: tiene 244 casas, la de ayuntamiento que sirve de cárcel; escuela de instrucción primaria, concurrida por 80 niños, a cargo de un maestro dotado con 2,200 rs. ; otra de niñas a la que asisten 60 discípulas y la maestra percibe1,900 rs. ; hay un convento que fue de frailes Dominicos ; dos iglesias parroquiales, una dedicada a San Juan Bautista, servida por un cura cuya plaza es de primer ascenso y de provisión en concurso ; otra Sta. María y San Pedro, servida por otro cura de igual categoría y provisión que aquel: en la torre de esa iglesia se haya el reloj público, y contiguo al templo un bonito edificio de piedra de sillería que forma un camarín construido a espensas de D. Antonio de Sesma y Gamboa, se haya en su interior bien adornado, con espejos de cuerpo entero y lunas venecianas, mesas de mármol, figuras de Génova, un monumento que figura un templete, dedicado a Isabel la Católica, con dos urnas de mucho valor y mérito, y por último un altar con transparente al de la Virgen titular, la que por medio de un cilindro vuelve el rostro hacia el Camarín; el cementerio público se halla al oeste como a 600 pasos de la población, alrededor de la que en algunos puntos, se notan vestigios de antiguos muros. Término: confina norte Padilla y Copernal; este Valdearenas y Trijueque; sur Rebollosa y Cañizar, y oeste Taragudo y Alarilla; dentro de él se encuentra una fuente de buenas aguas, los despoblados de Majanar y Malaque, y el exmonasterio de Benedictinos , titulado de Sopetrán: El Terreno que participa de llano y honduras, y de buena calidad; comprende un buen monte poblado de carrasca; atraviesa el término el río Vadiel y un arroyo que desagua en aquel, dentro de la jurisdicción.
Caminos: los locales y la carretera que conduce de Madrid a Navarra. Correo: se recibe y despacah en la estafeta de la villa por balijero de Cogolludo que la toma y la deja en la administración de Guadalajara. Producción: trigo, aceite, vino, legumbres, leñas de combustible y carboneo, y buenos pastos, con los que se mantiene ganado lanar, mular, vacuno y de cerda; hay caza de liebres, perdices y conejos, y en el Vadiel se pescan esquisitas anguilas. Industria: la agrícola, varios de los oficios y artes mecánicas mas indispensables, 4 molinos harineros impulsados por el Vadiel. Comercio: esportación del sobrante de frutos y ganados, e importación de los artículos que faltan; hay dos tiendas de abacería, lienzos, de algodón y quinealla. Ferias y Mercados: de las primeras se celebra una el 29 de septiembre, cuyo principal tráfico lo constituye el del ganado de cerda: los jueves de cada semana hay mercado, en el que se vende quincalla, verduras y otros artículos de poca importancia. Población: 241 vecinos, 987 almass. Cap. Prod.: 3.181,000 rs. Imp.; 318,100. Contr.: 24,644. Presupuesto Municipal: 7,800 se cubre con los fondos de propios y arbitrios.

Mencionase Hita entre las poblaciones que de poder de los musulmanes se vinieron a la corona de Alfonso VI. Posteriormente jugó también entre las que hicieron la causa de D. Enrique II contra su hermano D. Pedro.
Arciprestazgo de la diócesis de Toledo, provincia de Guadalajara; es dignidad unida al curato de la parroquia de Sta, María y San Pedro de la misma villa de Hita, con el cargo de recoger los oleos y distribuirlos a las parroquias del arciprestazgo, a las que también circula las órdenes del diocesano: el número de pueblos que comprende, sus iglesias, santuarios, ermitas, sacerdotes y categorías de los curatos , aparecen en el cuadro siguiente:
La Guerra Civil Española (1936-1939) causó la destrucción de la mayor parte del conjunto urbano de Hita. Incluida dentro de la zona republicana fue línea del frente de batalla durante la mayor parte de la contienda.
El casco urbano de Hita quedó ubicado dentro de la zona republicana, situándose las tropas sublevadas en los alrededores hacia el noreste, en el cerro de «La Tala» y en los cerros de Padilla de Hita. Todavía hoy pueden contemplarse los restos de trincheras en el cerro de Hita y en muchos lugares del término municipal.
La artillería de las tropas sublevadas, junto con los bombardeos de la aviación destruyeron casi por completo el casco urbano incluyendo la Iglesia de San Pedro y parte de la Iglesia de San Juan, mientras que los milicianos republicanos volaron la puerta de la muralla para que pudieran pasar los vehículos al centro del pueblo y destruyeron gran parte del patrimonio religioso de las iglesias. Los vecinos lograron salvar algunas imágenes como la talla gótica de la Virgen de la Cuesta (Patrona de Hita).
Un año después de comenzar la contienda, la población civil fue evacuada a municipios conquenses. A su vuelta, con las casa destruidas, establecieron su vivienda en los bodegos de la parte alta del pueblo. De la reconstrucción del pueblo se encargó la Dirección General de Regiones Devastadas, pero en lugar de reconstruir construyeron nuevas barriadas bajo las murallas terminando de destruir las paredes que habían quedado en pie. Por otra parte la mayor parte de las lápidas sepulcrales de la destruida iglesia de San Pedro fueron trasladadas a la iglesia de San Juan gracias a la iniciativa del cronista provincial Layna Serrano.
La guerra y la posterior emigración disminuyeron la población. En 1960 Hita contaba con unos 600 habitantes, casi la mitad que a principios del siglo.
En 1961 el profesor Manuel Criado de Val crea el Festival de Teatro Medieval de Hita. Los Festivales Medievales, incluidos en los «Festivales de España» contaron con gran prestigio en los años 60, era habitual ver a personajes famosos e incluso ministros.
El 23 de diciembre de 1964 la Villa de Hita es declarada Conjunto Histórico siendo el segundo lugar de la provincia que cuenta con está denominación tras Atienza. En esas fechas se restaura la puerta de Santa María.
En los años 70 se comienza la construcción del Palenque así como la restauración del tramo correspondiente de la muralla, mientras también se comenzaba a pavimentar alguna calle y se instalaba el alcantarillado urbano.
En el último cuarto del siglo XX se producen importantes cambios dentro de Hita. Llega la “modernidad” y llevándose consigo otras costumbres milenarias. La población se mantiene en torno a los 300 habitantes pero varía en sus características. Desciende la natalidad y desaparece la escuela pública por falta de alumnos. La mejora de los transportes origina que los desplazamientos a otras localidades sean habituales para todo tipo de actividades. Comercio, trabajo, educación o vivienda no tienen ya necesidad de desarrollarse en la misma población, y la cercanía de Hita a Guadalajara provoca importantes movimientos de personas en ambos sentidos.
La construcción de segundas residencias en Hita también crece, y poco a poco se van ocupando los muchos solares que ocupan la mayor parte del extenso casco urbano, sin olvidar la urbanización arcipreste de Hita surgida a orillas del Badiel en el paraje de Palomares.
Este nuevo cambio de fisonomía del pueblo deberá continuar en los próximos años pues desde 2001 Hita se encuentra dentro del radio de 85 kilómetros de Madrid que marca el nuevo Abono Transportes de la Comunidad de Madrid en la corona E2, aunque por el momento no hay líneas de transporte que puedan ser utilizadas.
Es pavimentado un gran porcentaje del casco urbano, son restaurados y reconstruidos tres tramos de la muralla, se reconstruye de nueva planta la llamada “Casa del Arcipreste”, son restauradas las ruinas de la iglesia de San Pedro, se garantiza el suministro de agua potable de calidad desde grandes distancias.
Los cambios que se producen en España en el ultimo cuarto del siglo XX también afectan a Hita.
En el ámbito político aparece la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha acercando la administración al municipio. Mientras en la Junta de Comunidades el signo político no cambia de unas elecciones a otras, en el municipio la alternancia es habitual. Las primeras elecciones municipales de 1979 son ganadas por la candidatura independiente encabezada por Fernando Sanz frente a la otra lista encabezada por el hasta entonces alcalde Zoilo Sánchez. En el pueblo se comienzan a realizar obras de pavimentación.
Mientras el Festival Medieval empieza a decaer, su gestión pasa a ser llevada por la Diputación de Guadalajara y pese a tener presupuestos millonarios (de pesetas) los costes son elevadísimos y el resultado es poco atractivo. En 1992 es el primer año en el que Hita comienza a participar de lleno en el Festival. De las colaboraciones esporádicas realizadas hasta la fecha se pasa a estar implicados directamente en la organización, en ese año son más de 100 las personas de Hita que se confeccionan y participan con sus propios trajes medievales, creando un ambiente impensable hasta la fecha.
En 1983 y 1987 las elecciones son ganadas por la lista del PSOE encabezadas por el independiente Mariano San Miguel, sin embargo éste no completó su segunda legislatura ya que en 1989 se produjo una moción de censura en el Ayuntamiento motivada por la no celebración de la fiesta de los toros de ese año y José Blas, concejal de la lista del PSOE, pasó a ser el nuevo alcalde. En 1991 el nuevo alcalde sería Jaime Sánchez (independiente en las listas del PP)
En 1985 es refundada la Asociación Cultural «Arcipreste de Hita» que comienza a capitalizar la vida cultural y social de Hita, en principio codo con codo con el Ayuntamiento produciéndose un distanciamiento progresivo que culmina con los graves enfrentamientos que se producirían en el verano de 1989 y que desembocarían en la no celebración de las fiestas de ese año y en la posterior moción de censura en el Ayuntamiento. Posteriormente las relaciones entre Ayuntamiento y Asociación volvieron a cauces normales de colaboración.
La década de los 90 se comienzan a verse las posibilidades turísticas de Hita como algo posible. También comienza a aparecer la inmigración del extranjero para realizar trabajos agícolas y de construcción

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