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las picotas de la alcarria

En la Alcarria hay muchos rollos o picotas. Concretamente en Budia, mi pueblo, cerca del lavadero de "la pelos" bajando hacia el arroyo te encuentras un precioso rollo o picota.Aquí se reunían los antiguos haciendo las veces de Ayuntamiento, para revisar los problemas y hacer los juicios de faltas. Alguno acabaría colgado de la picota.

La Picota, también es conocida como os indico como "rollo", es una columna de piedra que solía.... alzarse en la entrada de aquellos municipios que gozaban de plena jurisdicción, donde se exponían los cuerpos o cabezas de los ajusticiados, así como los reos a la vergüenza pública.

En caso de ejecutarse la pena capital, ésta se solía realizar en un lugar ex profeso, situado en las afueras de la villa, pereo expuesto a la vista de los caminantes para conseguir un efecto ejemplarizante.

Con el tiempo, esta autonomía, en materia penal, de los municipios, levantó sospechas sobre las garantías procesales de los acusados.Igualmente la picota como tal, pasó a representar un símbolo del Antiguo Régimen, con sus estamentos y desigualdades, por lo que fue abrogado su uso por decreto de las Cortes de Cádiz de 1.813.

Tras esto, multitud de picotas, auténticdos símbolos del poder y prestigio de las villas, fueron demolidas como señal externa de "progreso"significando en la práctica una degradación de la autoridad municipal que ha continuado hasta nuestros días.Esta construcción es muy castellana, al igual que los cruceiros en Galicia, pero en Castilla no suelen tener caracter sagrado, sino de símbolo de lugar protegido, de seguridad y justicia.En algunos se observa una cruz encima, pero solieron colocarla posteriormente por el poder que la iglesia tomó en épocas posteriores en las decisiones de los Ayuntamientos.

Al salir de viaje de turismo por los caminos de Guadalajara, se encuentra uno con la esencia de la historia, rodeado de la belleza del paisaje y la sorpresa de un gran patrimonio.

Pues bien en los pueblos de Guadalajara es muy fácil conseguir esto: porque si no es una iglesia románica, será un retablo renacentista, un palacio barroco, o... una picota medieval y centenaria, que en el centro de una plaza o en el borde de algún camino nos saludará con su gris y durísimo escorzo, y nos invitará a saber algo más de ella, a preguntarnos para qué sirvieron esos monolitos de piedra que llevan en lo alto de su empinguruchada voz un grupo de leones, de monstruos o de hierros punzantes.
... la peripecia histórica de su condena y arrumbamiento, por las leyes liberales de comienzos del siglo XIX, consiguieron destruir muchos de estos monumentos, en aras del buen nombre del naciente Nuevo Régimen, pero que en muchos sitios, afortunadamente, no llegaron a tirarse y ahí están hoy, luciendo su palabra de mérito ancestral.
La declaración solemne de monumentos de interés histórico a todas las que quedan (no más de 200 en toda España) ha supuesto un respiro para este fragmento de nuestro patrimonio.

En nuestra provincia existen 40 rollos o picotas en pie.Si no alguna más que se me escapa de las cuentas que echo.
Es el conjunto más importante de toda España, de toda la Hispanidad (porque a América llevaron este símbolo los españoles).Un patrimonio monumental de interés subido, al que desde hace años he dedicado voz y ánimo por defender, y que poco a poco va cuajando en la conciencia de las gentes que los tienen a la puerta de casa, y que muchas veces vieron en ellos un magnífico poste en el que clavar los casquillos de las bombillas que servían para iluminar la plaza del pueblo.


Aún hay lugares donde ahora se les ha puesto no una bombilla, sino una palmera de brillantes puntos de luz de néon.Aquella picota, (que para Martín Rosado figura entre las mejores de España), de Fuentenovilla y que siempre me pareció un brillante y expresivo monumento de escultura perfecta, de solemnidad sin límites, puede servir de inicio para que muchos "turistas provinciales" se lancen a coleccionar en la mente, o en esa máquina nueva de fotografías que trajeron los Reyes, las otras que se distribuyen por los pueblos de la Alcarria (en su mayor parte están las picotas en esta comarca, aunque también las hay por sierras, campiña y señorío).


En Palazuelos, sorprende la de este pueblo, la picota que durante siglos sirvió de imagen de la autoridad mendocina, y luego se tiró decenios rota en pedazos por el suelo de la plaza, ha sido restaurada y promovida a la posición erecta.
Es ahora una piedra gesticulante y parlanchina, un rollo solemne que a pesar de su adustez habla. ¿Milagro? No, simplemente que cuatro piedras de tipo cilíndrico, puestas una sobre otra, con la pátina de los siglos encima de su piel lustrosa, son capaces de contar una historia (a quien quiera oírla, eso sí) y hasta entrar en detalles.Eso es lo que hace el tolmo sibilino de la plaza de Palazuelos.

Que añade, el terrible cepo de hierro en el que se supone que algún cuello entró, y no precisamente a mirar el paisaje.De sus altos gallardetes de piedra seguro que algún infeliz se entretuvo en santiguar con los pies a la multitud expectante y agradecida de que la autoridad eclesiástica, tras el contundente sermoncillo de escalera, le aireara las axilas y esperara a ver cómo se desprende el alma del cuerpo en un ejercicio de teología práctica que solo en estos cursillos de justicia rigurosa puede verse.
Y así un montón.

En Lupiana, en su plaza mayor, puede verse otra picota magnífica.En El Pozo para qué hablar, si hasta la han puesto en su escudo heráldico.
Lo mismo que han hecho en Algora,...y con el mismo orgullo que en Moratilla de los Meleros enseñan su picota, puesta en el camino de Fuentelencina, y en la que muy borrosos aún se ven los cuatro vientos de la tierra de Alcarria tallados en su basamento.
Los de Peñalver señalan con el dedo el escudo del obispo gallego que mandó levantarla,... y Galve presumen de tener no una, sino dos picotas.
En Durón, el pueblo donde nación mi madre, también podréis ver otra picota, aunque esta más modesta, el pueblo fue en sus tiempos más importante que Budia.

En la margen derecha del Tajo y dando vistas al Embalse de Entrepeñas, rodeada de un fantástico paisaje, se sitúa la villa de Durón.

Después de la reconquista, pasó a ser cabeza de un sesmo del Común de Villa y Tierra de Atienza; luego, con la separación de Jadraque, perteneció a la jurisdicción de esta última. Fueron luego sus señores los Carrillo y los Mendoza.



La picota de Durón es construcción del siglo XVI, que aparece situada en las afueras del pueblo, en el camino hacia Budia.
Sobre cuatro escalones de planta cuadrada y plinto muy bajo, asienta una columna de fuste liso y de una sola pieza; es de estilo toscano, y a tres cuartos de su altura le salen unas simples ménsulas en forma de cruz.

Es este un motivo más para viajar por Guadalajara

Para conocerla a fondo.
Pero como siempre recomiendo: con conocimiento de causa. No basta echarse al monte (o a la carretera en este caso) .
Lo mejor es ir previamente informado, saber de qué van estos rigurosos elementos que nos encontramos en cada pueblo, en cada recodo del camino.
Animo y a recorrer las picotas de la Alcarria.
En la Alcarria, hasta un solo árbol y un manojo de nubes son una maravilla.

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