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Pío Baroja

"No compres mula en Tendilla,
ni en Brihuega compres paño,
ni te cases en Cifuentes
ni amistes en Marchamalo;

la mula te saldrá falsa,
el paño te saldrá malo,
la mujer te saldrá p...
y los amigos contrarios".


Este pequeño romance,
tan agresivo y amargo,
da muestra de lo que son
los de este alcarreño campo.

Tienen la intención aviesa
del arcipreste paisano,
el gusto por lo cazurro
y los resquemores agrios.

Si hubiera que darles crédito
a sus bromas y a sus palos
esta región no sería
más que un hato de bigardos,
de mujeres que se venden,
de granujas y tacaños.

Son los de Alarilla zorros,
los de Atienza jorobados,
los de Sayatón ladrones,
los de Valdearenas guarros,
los de Rebollosa cucos,
los de Santamera grajos,


y, todos, cual más cual menos,
están como hechos de encargo
para ser brutos, judíos,
vanidosos y borrachos,
holgazanes y ridículos
analfaberos y bárbaros.


Después de este poema, lo menos que podrían haberle hecho en aquellos tiempos pasados es haberle "tirado alguna piedra" si viene a Guadalajara. Pero como dice Cela en su "Nuevo Viaje a La Alcarria", en el que recoge numerosos dichos maledicentes alcarreños, "hoy se ríen a carcajadas los nietos de quienes antes se mataban" por estas frases mal intencionadas. Bien podríamos, por tanto, recordar en algún lugar de esta tierra a Don Pío Baroja, y "perdonarle" estos textos.

Pero, frente al tono triste de Julio Caro Baroja en su libro "Los Baroja" y en el capítulo XXX que dedica a su relación con Tendilla, el tono de Pío Caro es algo más festivo y alegre a lo largo de su "Romancillo del Tio Miguelillo" y su "Milagros del Autor".

Pío gustaba de ir a Tendilla y con su amigo Victor Sanabria (hijo de Pablo Sanabria, la persona de confianza en Tendilla de Carmen Baroja y sus hijos) correr los campos e ir de cacería de liebres desde que salía el sol hasta el ocaso. Pío dice:


"En los campos de la Alcarria aprendí nuevas canciones
El arcipreste Juan Ruiz me dio buenas liciones,
E un recio trovero alquimista e yerbero
Me enseño a ligar acíbar y romero

Tambien fui cazador de plumas e de pelos,
Y cargue en el macuto abundantes conejos,
Perdices e avefrias e otros animalejos,
Que regaba entre amigos con vinillos añejos."


y al pueblo de Tendilla le describe como:


Tenia una calle larga
con soportales anchos
luego venia el regato
con dos hileras de álamos
y más arriba los cerros
que al mentarlos
les deciamos "los altos":
un pedregal con viñedos
y olivos centenarios,
y con conventos en ruinas"

"Después estaba la iglesia
con una fuente y su olma
donde dormian los pajaros"

La alameda junto al rio y la olma de la plaza ya no existen, y hacen casi imposible de creer que Tomás Iriarte dijera a finales del siglo XVIII que Tendilla era una "mediana villa con una gran arboleda".

Respecto a las vides, la que fuera una de los primeras villas vinícolas de Guadalajara en los siglos XVI y XVIII, perdería todo con la plaga de la filoxera al inicio del siglo XX, y apenas quedan vides.

Pío recuerda más adelante en su poema un Palacio que, por lo que me contara personalmente, no se referia al Palacio de los Lopez de Cogolludo en la Calle Mayor, sino a la Casona-Palacio que hay hundida en la Calle Franca y que perteneciera a los De la Cerda y Soto (que, por cierto, si estuviera en pie apenas hubiera cambiado de como esta descrita en el Catastro de Ensenada del año 1752).

Recuerda la fragua y las nogueras, la fuente vieja ("el pilón"), las mulas, el reloj del Ayuntamiento (que "siempre retrasaba"), los toros que compraban los mozos a escote para las fiestas, la represión de la postguerra ("yo solo digo/ lo que la gente porfía"), algunas coplas y refranes de la tierra en los años 50 (unos de tono político y otros local) y da a los protagonistas del "Romancillo" nombres de personas que vivieron entonces ("Feli", "Margarita", "Anton", "Victor", "Matea", "Esteban", "tio Urraca") aunque no fueran los protagonistas reales de los hechos que relata noveladamente en un romance como los antiguos "de ciego".


….
La descripción de los sudores y satisfacciones de la caza estan llenas de sus propios recuerdos. El poema va acabando ("estos ripios los dicto/ el trovero Pío Caro/ el dia de San Fermín/ de mil novecientos/ y tantos../ sin animo de ofender/ a la Iglesia ni al Estado/ puesto que sabe muy bien/ con quien se la esta rifando") y al final estan tres estrofas que le salen del alma pues muestran su sentimiento, el cariño a la madre y una devoción:

"Adios juventud perdida,
adios campos de la Alcarria,
de amores y de ilusiones
solo quedo la chatarra!"

"Te tengo madre, te tengo
en un lugar de mi alma,
rodeada de olivares,
y de palomas que pasan"

"Ermita bonita de Santa Lucia
he de darte aceite para todo el dia
si alumbra tu luz nuestra lejania".


Julio Caro Baroja cuenta sus recuerdos en el libro "Los Baroja" y habla de "aquellos jamones que eran los de mejor gusto que he comido en mi vida", aunque recuerde con tristeza a Tendilla por la muerte de cáncer de su madre. Aun se conserva y puede verse la casa que habitaron los Baroja, saliendo del pueblo hacia Sacedón, así como el balcón orientado al sur con vistas al pinar y a Santa Ana, que Carmen Baroja hiciera construir en su casa. También hace notar Julio que sus vecinos eran "los últimos representantes de la gravedad, del estoicismo hispano". Julio ha escrito varios estudios etnológicos recogiendo costumbres de Guadalajara y ha citado en sus libros algunos dichos, como por ejemplo en "Los Vascos", dónde recoge el de:

No he visto gente más bruta
que la gente de Alcocer
que echaron el Cristo al rio
porque no quiso llover.

Pio Baroja

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy ha fallecido Victor Sanabria, amigo de Pio Caro Baroja. Descanse en paz

Margarita dijo...

Soy sobrina de Victor Sababria. Muchas gracias por la reseña de este anónimo.

Margarita dijo...

Soy sobrina de Victor Sanabria. Muchas gracias por la reseña de este anónimo.

Margarita dijo...

Soy sobrina de victor Sanabria Muchas gracias a este anónimo por su reseña.

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