
Tras la reconquista cristiana y sobre todo a partir de mediados del siglo XII por el impulso ejercido por emperador Alfonso VII comienza una época de intensa repoblación y de esplendor.
Este auge va a hacer de Sigüenza uno de los centros políticos, militares y religiosos más influyentes de Guadalajara y de toda Castilla.
La construcción de la catedral de Sigüenza, de la que luego nos ocuparemos, supone un foco de irradiación artística que, al principio afecta a la propia ciudad, quedando restos de iglesias tardorrománicas como Santiago y San Vicente.

El proyecto original de la Catedral de Sigüenza data de mitad del siglo XII.
Consistiría en un edificio plenamente románico de tres naves con cuatro tramos, con fachada rematada en dos torres, crucero bien señalado con sendas torres en sus extremos y cinco ábsides escalonados de planta semicircular.
Tras seculares reconstrucciones, los restos románicos son poco abundantes. Señalamos aquí la colección de canecillos y metopas de las cornisas, que suelen pasar desapercibidos si no disponemos de unos buenos prismáticos o un teleobjetivo.
Lo más notable y evidente para el visitante es la parte baja de la fachada occidental de principios del siglo XIII.

Queda, sin embargo la de la nave del Evangelio.
Sus arquivoltas forman una superficie abocinada continua decorada con bandas de hojas rodeadas por entrelazos ovoides, cestería, grandes hojas rodeadas por sus tallos y banda ajedrezada.
Estas arquivoltas se sustentan mediante seis columnas anchas y otras tantas estrechas con capiteles vegetales deteriorados.
Es evidente la relación de las puertas de la Catedral de Sigüenza (tanto estructuralmente como en su decoración) con las otras dos portadas románicas conservadas en la ciudad. Nos referimos a las de San Vicente y Santiago.

Comenzó la construcción en el siglo XII, poco después de la reconquista de la ciudad, conseguida por el obispo don Bernardo de Agén a los árabes, en 1124.
Este obispo fue el promotor de la edificación de una Catedral en Sigüenza, aunque fueron los siguientes obispos los que más impulsaron su construcción. Las obras continuaron, en el aspecto arquitectónico, hasta el s. XVI, aunque en el ornamental duraron dos siglos más, hasta el s. XVIII.

Este desarrollo de la construcción determina la peculiar estructura de la catedral seguntina.
La primitiva planta de la catedral presenta una disposición de tres naves interiores y crucero, con cinco ábsides en la cabecera del templo y claustro en el lado norte.
A partir del siglo XVI, las naves se llenan de altares y capillas y los ábsides laterales son derribados para construir la nave girola, terminada en el siglo XVII.
De estilo románico son las portadas de la fachada principal, los pilares del crucero, algunos de la nave central y todos los muros inferiores de la iglesia.

De estilo gótico son los muros superiores, el crucero y sus rosetones, los ventanales del presbiterio y de la nave central y el nuevo claustro. Como es sabido, la catedral se rodea de muro y de torres, formando un conjunto fortificado de aspecto guerrero, que perderá, en gran parte, en los primeros años del siglo XVI.
Es, en conjunto, un bello ejemplar del cisterciense o primer gótico. Su estilo fundamental es el de la época de transición del románico-gótico de influencia aquitano-borgoñona. Puede asegurarse que es una de las más notables catedrales cistercienses
La Tierra de Sigüenza, al norte de la provincia de Guadalajara es la más poblada de restos románicos de toda la provincia.

Hacia el este de la ciudad seguntina, en el corredor entre los ríos Henares y Tajuña, se concentra la mayor colección de galerías porticadas de Guadalajara.
A la belleza y calidad de los pórticos de Sauca, Jodra del Pinar, Abánades y Yela, hay que sumar la galería norte de Tortonda, de innegable belleza, a pesar de su abandono, y los restos de Laranueva y los dos arcos de la modesta galería de Cubillas del Pinar.

A su izquierda se disponen cinco arcos de medio punto y en su lado derecho otros cuatro. Todos ellos se decoran en la parte interior del muro con chambrana lisa y voltean sobre dobles columnas con fustes separados con bellos capiteles de gusto seguntino y cisterciense formado por hojas de acanto, palmetas, etc.
También los hay con escenas simbólicas y catequéticas.

Carabias es un encantador pueblecito situado a tan solo 10 Km. al noroeste de Sigüenza.
La iglesia de San Salvador es una construcción del siglo XIII. Actualmente, su galería conserva los tramos meridional y de poniente.
Está muy bien restaurada y toda su columnata se aprecia perfectamente.
El tramo sur tiene dos espacios continuos de siete arcos semicirculares sobre columnas muy esbeltas y pareadas con los fustes separados, divididos por un machón prismático central.
En el tramo occidental, quedan cuatro arcos semejantes a los anteriores y un gran arco de entrada a la iglesia.
Todos los capiteles tienen forma campaniforme decorados con sencillos pero elegantes motivos vegetales, muy al gusto cisterciense imperante en la mayor parte de la provincia, y que recuerdan a otros ejemplares muy cercanos geográficamente como Pozancos, Jodra del Pinar, Sauca, etc.
No cabe duda que todas estas manifestaciones escultóricas de carácter vegetal estilizado tienen como modelo la catedral seguntina.
Tiene tantas cosas que ver, que no teneis que dejar pasar más tiempo. Planificar el viaje y visitar Sigüenza. Os sorprenderá.
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