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"poemas a mi tierra"... por Porfirio Paramio Roca


Porfirio Paramio Roca, es primo hermano mio por parte de madre (Su madre Concha Roca era hermana de mi madre Esperanza Roca)... a través de un contacto por la web una de sus sobrinas, "Karen", me envió parte de algunos poemas que Porfirio hizo para su tierra. Nuestra Alcarria.

Rezuman una sencillez por encima de lo normal, un amor por el paisaje, por la naturaleza y por sus gentes increíble, ... un respeto y cariño por sus raices que su abuelo Saturnino se le caería la baba cien veces si pudiera haber leído los versos de su nieto Porfirio; una preocupación excepcional por el hombre en general... ... y muchas, muchas más facetas que enfloban entre todas su personalidad.
Porfirio, ya tenías un hueco en mi corazón... (me lo has demostrado en los pocos momentos en que nos hemos visto) ... pero ahora, después de profundizar un poco más en tus poemas, me has cautivado.
Felicidades Porfirio... recibe un abrazo muy muy fuerte de tu primo y también de todos los alcarreños. Te lo daré en su nombre.


RECUERDOS DE INFANCIA
(A MANERA DE PRÓLOGO)

Nací en Durón, la Alcarria, junto al Tajo,
Un cuatro de noviembre, en los cuarenta,
la década del hambre, cuando el pueblo
aún sufría recuerdos de una guerra.

Viví junto a mis padres, castellanos
de ambulante quehacer, en una tierra
de pueblos solitarios que escribieron
su historia en un desierto de miseria.

Pasé mi infancia toda descubriendo
una oculta y fugaz naturaleza
en la frente del viejo campesino
y en los libros escasos de la escuela.

El pueblo era pequeño y recostaba
sus muros de aluvión en la ladera
de un monte milenario cuyo vientre
se hundía en el calor de las bodegas.

Ningún rincón o plaza me era ajeno,
y en mis viajes de hurgón, recreo o fiesta,
sabía, cómo no, donde se daban
los frutos más maduros de la huerta.

Y albergaba, también, conocimientos
primarios, forjadores de conciencia,
relatos junto al fuego que escuchaba
con ojos bien abiertos, casi en vela.

El sol era un reloj para el trabajo,
compañero y sudor, lluvia y cosecha;
la luna, fiel guardián, era el silencio
perfumado de miel sobre las eras.

Soñé la flor que brota en el arroyo
y el aroma escondido en la colmena,
las moras de un zarzal, y el negro tordo
que habitaba en la torre de la iglesia.

Soñé con el color de los olivos
y el campo ancho de luz por primavera,
soñé la paz de un río que cubría
lentamente los surcos de la vega.

Soñé aventuras, como cualquier niño,
y jugué con el viento y con la siembra
de un valle ya maduro y desgastado
por la acción del trabajo y la leyenda.

Y no faltaron tardes en la plaza,
estrenos de camisa, humo y verbena,
ni rondas en la noche, ni partidas
de mus junto a mi padre en la taberna.

Ni oficios doctrinales, catequesis
de una iglesia feudal y milagrera,
ni canciones baratas, brazo en alto,
ni insultos personales..., ni banderas.

Y todo en un espacio limitado
de monótona vida y agria entrega,
de misa los domingos, de callarte,
de no poder pensar, de estar alerta.

¡Qué paisaje y qué luz en mis recuerdos!
¡Qué momentos de gozo y qué tristeza!
El tiempo no renace, sólo acude
cuando el grito del alma desespera.

Y aquí, junto a la fuente, bajo el olmo,
donde vieron mis ojos las estrellas,
te escribo a ti, Durón, austera Alcarria,
tierra donde nací..., patria pequeña.




VII - CERCA DE TRILLO

El río Tajo,
como cuchillo,
hunde su cauce
cerca de Trillo.

Por primavera en su ribera nace
una umbría de chopos y de sauces.

Y más abajo,
junto a su orilla,
mar de Castilla
tórnase el Tajo.

XVIII - LA ZANGOSTA (NATURALEZA)

Incrústanse en la altura como techo
ocres peñas que nacen en un tajo
de agreste simetría, y más abajo
la humedad que alimentas en tu lecho.

Roquedos en la cumbre solitaria
y arroyo de agua clara que susurra
un cauce de juncales, la locura
de una tierra salvaje y milenaria.

Cuando llega el crepúsculo y la brisa
azota tu paisaje con el viento,
despiertas en las piedras un aliento
profundo donde mi alma te divisa.

Y penetras en mí como una lanza,
y fundes en la roca y en el cielo
las huellas que te honraron, el anhelo
de sentir en tu cuerpo la esperanza.





XXIII - CANTARES

En los oscuros rincones
de Santa Bárbara anida
una bandada nutrida
de palomas y gorriones.

Y alguna que otra corneja
de la vecina Zangosta,
que junto al tordo se agosta
bajo el lomo de una teja.

Santa Bárbara bendita
del viajero y caminante,
¡de Durón eres amante
y de las aves ermita!

.......

Si tomo partido, tengo
que tomarlo por mi tierra,
pues de allí es de donde vengo.

........

La plaza toda se llena
de vino, risas y danza...
¡Ya viene, niña morena,
sobre los campos de avena,
la Virgen de la Esperanza!

........

Castilla, dulce fragancia
de sol, Alcarria del Tajo;
pueblo, sudor y trabajo
donde se duerme mi infancia.

XXIV - LOS ALTOS DE BUDIA

Siempre que vuelvo a los altos
de Budia, abierta ventana
sobre el valle, los colores
de la tierra llenan mi alma.

Y la luz cambia de pronto,
y se me alegra la cara...

Pues al mirar las adustas
y grises Tetas de Viana,
presiento que ya están
cerca Durón, el Tajo y mi casa.
.

XXXV – COPLAS A LA ALCARRIA

1
Ay de la Alcarria, ¿qué tienen
los que no son de la Alcarria
y a la Alcarria nunca vienen?

2
Cuántas veces me han contado
que la Alcarria es sólo piedra,
y miel, y junco agostado.

3
Qué opinión tan diferente
se harían si al Tajo vieran
bañarse de fuente en fuente.

4
O montes de robledales
perdidos entre retama
de aromáticos eriales.

5
O cárcavas silenciosas
donde los buitres anidan
y se esconden las raposas.

6
Perfume a tomillo y jara,
chopos y campos de trigo
cerca de Guadalajara.

7
Siempre tuvo su camino
la Alcarria, sentirse pueblo
jornalero y campesino.

8
Pueblo orgulloso y hermano
de otros pueblos que en Brihuega
vencieron al italiano.

9
Siempre dijeron que un día
la Alcarria iba a despertarse
con la nueva autonomía.

10
Pero la Alcarria no lega
tan fácilmente, ni viste
de castellano-manchega.

11
Alique, Alhóndiga, Gualda,
Guadalajara, Zahorejas...
¡Cuánto nombre árabe guardas!

12
Cómo seguir olvidando
mi pueblo, cuando a la Alcarria
siempre la estoy evocando.

13
Acuarela, luz, fragancia,
Tajo y Durón prisioneros
en los sueños de mi infancia.

14
Desde Trillo hasta Bolarque
el Tajo se hunde en la Alcarria
como si fuera su amante.

15
Soy alcarreño, lo digo,
mi corazón en la mano
y estos versos por testigo.
...

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